Cómo trabajar la autocompasión y usarla como ventaja

como trabajar autocompasion

¿Te has parado a reflexionar sobre cómo te hablas a ti mismo o a ti misma? Quizás lo más fácil para ti es escuchar a los demás, ayudar a alguien cuando lo necesita, quedarte hasta tarde donde sea para escuchar a ese amigo que necesita desahogarse pero ¿qué hay de ti? La autocompasión es la clave y se trata solamente de hacerte favores a ti mismo

La autocompasión es un concepto que no te enseñan. Como muchas mujeres, aún se tiene en mente que, en primer lugar, gran parte de nuestro valor o de lo que nos hace sentir bien reside en cuidar a los demás. Se admira el autosacrificio, el trabajo duro y el esfuerzo hacia los demás pero ¿qué hay de lo que te esfuerzas para ti misma? En realidad, si lo piensas, todo lo que haces sales de ti, de tu interior, de tu voluntad y de tu decisión…

Pero cuando reducimos la compasión a nuestro interior, puede parecer egoísta o indulgente ¡pero no es así! Elogiamos la perseverancia, el  constante y la aceptación de exigencias imposibles sin quejarnos porque es lo que toca, lo que está establecido y «la norma», sobre todo en el entorno laboral, sin embargo, el resultado es una autocompasión desequilibrada que nos agota y que erosiona nuestra autoestima.

La ventaja de la autocompasión

Dar es real y amoroso, pero puede alimentarse de un miedo latente a que nuestro valor dependa de estar siempre disponibles. La autocompasión rompe ese hábito. Nos invita a incluir nuestras propias necesidades y sentimientos en el círculo de la atención, lo que significa que dejamos de equiparar nuestro valor con la aprobación de los demás. Si te incluyes a ti misma, tu energía cambia y se ayuda desde un estado de equilibrio.

Vivir con autocompasión no es pasivo ni permisivo; es una forma comprometida de transitar la vida. Requiere una reflexión regular sobre lo que más importa, un contacto honesto con nuestros límites y decisiones conscientes que respeten nuestras necesidades y sentimientos. Esto es lo que nos da una ventaja, y la diferencia con el egoísmo ignora a los demás para beneficio propio. 

Prácticas para darle vida

La autocompasión se vuelve real cuando se practica en la vida diaria. Prueba estas prácticas para incorporarla en tu día a día:

1. La pausa autocompasiva

Cuando notes que tu crítico interior surge, ponte una mano en el corazón, respira hondo y di en voz baja: «Está bien, lo estoy haciendo lo mejor que puedo». De hecho, te invito a que te tomes 2 minutos de tu tiempo para leer lo que tus sueños hablan sobre ti, sobre tu subconsciente y tus preocupaciones…, un mundo increíble del cual no puedes escapar y que te pueden sanar y liberar tus emociones.

2. La prueba del amigo

Pregúntate: si mi mejor amiga se sintiera así, ¿qué le diría? Luego, reflexiona sobre esas palabras. Seguramente, nunca le digas «qué fea estás hoy, qué mal te quedan esos vaqueros o qué desastre eres».

3. El sí (o no) fundamentado

Antes de aceptar una petición, haz una pausa y centra tu atención en tu corazón. Pregúntate : «¿Es esto realmente lo que quiero o solo lo que creo que debería hacer?». Si la respuesta sincera es no, permítete decirlo con amabilidad. Un no rotundo así crea espacio para un  sincero en otro lugar.

La autocompasión nos ayuda a convertimos en buena compañía de nosotros mismos, por lo que nuestro cuidado hacia los demás se vuelve claro, equilibrado y sostenible y sobre todo, nos ayuda a aclarar nuestra mente desde lo más profundo de nosotros mismos ¿Qué te dice tu corazón?«. Sea cual sea tu respuesta, deja que la respuesta te incluya.

Compartir por: